sábado, diciembre 27

Una Mariposa


Cuando la pequeña mariposa sintió ese leve roce en una de sus alas, comprendió que era tanto o más frágil que el mismo viento.

Pero también supo que era libre.


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domingo, julio 27

Plegaria


...Me siento tan lejana a la Tierra.

Quiero recorrerla, tragarme su aire, beber sus aguas limpias y cristalinas.
Quiero escuchar el sollozo del inquilino inquieto, la bravura del caballo vestido de sudor.
Quiero llenar mis pulmones de ventisca sufriente, lamer mis manos de salitre y carbón.


Ay, mi Tierra, mi Tierra Olvidada.
Cómo te amo..



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viernes, junio 13

...


.. Tengo mucha pena...no sé muy bien cómo partir...
Siento mucha impotencia de no poder decir con claridad esas palabras que rondan mi cabeza y que, por orgullo, no pueden salir. Aunque talvez sea más que orgullo, quizás sea una grieta, un cráter...quizás...


He pensado por más de una hora, y no puedo llegar a una conclusión contundente de cómo pasó. No puedo entender que mierda me quitó las ganas de amar, esa fortaleza de luchar por lo imposible, de dar la mano a la persona ajena. No entiendo qué ni quién me robó las ganas de amar...


Mientras pienso, reconozco que hay sólo una cosa que he mantenido, y es la especial habilidad por dañar a quienes amo. Hoy mismo te dañé, y vi rodar innumerables lágrimas por tus mejillas. No te imaginas lo idiota e inconciente que me veo a mí misma a través del reflejo de tus ojos, cuando ellos se atreven a mirarme...No te imaginas, amor mío, lo inmunda e indeseable que me siento en estos momentos, lo estúpida e inhumana.


Una parte de mí insiste en que ésta no soy yo, y que la parte desastroza se ha empeñado por años en hacerme desaparecer, hasta hoy, que al parecer ha terminado su obra. Bastante magistral te diré, pues ha hecho añicos a la parte dulce y amable...esa mujer que daba todo por unos pocos trozos de amor abatido.


Ya nada queda de esas lágrimas que eran lloradas con amargura y con dolor, esas sonrisas que se esbozaban, asímismo, con templanza y dulzura. Me temo que he perdido la sutil y extraña capacidad de amar, de dar, de entregar, de vivir.


En esta noche me pregunto, desesperada, dónde están cada una de ellas.

En esta noche te pregunté, mil y una vez, porqué la vida se escapa en un minuto.
En esta noche siento que te amo. Y en esta noche te lo dije, sin vacilación.
En esta noche te pedí ayuda. Espero que puedas dármela.




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lunes, junio 9

L E N T O


Tedio.

Sin más dificultad ni preámbulo: Tedio.

Cansancio...de evitar palabras absurdas y groseras.
...de la lentitud de mis recuerdos.
...de mi cuerpo inerte.
...de mis atolondrados pensamientos.
...de la frustración del porvenir.

Cansada...de no ser ágil y libre...de no saber ocupar mis manos...
De tratar, con obstinación, alegrarme por las palabras escritas.

Forzosa, cruelmente.




*

viernes, abril 18

Hoja en Blanco


Lo más problable es que mi Vida no sea del todo interesante, pero, al menos por un momento, quisiera creer que a alguien podría interesarle. No tengo Historias suficientes para contar, pero sí una amplia lista de sucesos llenos de ansias por darse a conocer. Tengo tan sólo diecinueve años y ya siento que he vivido lo que muchos al llegar al término de esta estadía quisieran narrar.

Javiera es el nombre que mis padres, sin mucha meditación, decidieron adjudicarme. He escuchado decir que significa "La de la Casa Nueva", concepto que alguna vez pretendo convencer a cabalidad. Crecí bajo el alero de un hogar austero pero batante estricto, en donde la mano cálida de Madre se dejaba sentir de tanto en tanto, mientras que la del Padre suprimía cualquier emoción. No por ello me transformé en una señorita frívola, pero debo reconocer que los sentimientos y yo continuamente no somos compatibles.

Desde pequeña entablé relación con una Hoja suelta que encontré ligada al pecho de mi Madre. Ella me enseñó el arte maravilloso de entregarse con las palabras, y de quitar terreno a las acciones sin fundamentos. Fabriqué sueños remotos desde los diez años, cuando me aventuré a ocupar esa Hoja y la completé de Utopías frustradas.

En ese entonces sólo era una Niña que amaba el Legado de su progenitora, sin darme cuenta que sería el anhelo de mi vida. He escrito innumerables Hojas en Blanco desde que tengo uso de razón, pero, no sé porqué extraño motivo, nunca se han dado a entender por sí mismas. Talvez la Magia tarda en aparecer, cuando más se necesita.

Y hoy, definitivamente, lo único que tengo claro es que aún me queda camino por recorrer. Simplemente, quiero seguir siendo Yo, en sincronía con mis palabras. Hasta que ya no den abasto.



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miércoles, diciembre 19


Caminó por entre la gente, trémula y apasible, como tantas veces. Caminó por entre los rostros desfigurados por el cansancio y el anhelo de acabar con el agetreo...caminó y caminó; como tantas veces. Las mismas veces en que pidió, compasiva, una ayuda a la mano amiga, esa misma de la cual se pregonaba por aquellos tiempos.

Caminó sola, como todos los años. Caras conocidas y amistosas también pasaron por su lado, no la obviaron, pero tampoco le sonrieron. O talvez sí, pero la costumbre no permitió que Ella detectara ese suave gesto.

Caminando se dio cuenta de que el camino era diferente. Estaba gastado, agotado. "Ha resistido mi caminata durante años sin inmutarse", pensó, pero en realidad el destino del camino había sido designado desde lo Alto. Ella y Él eran ahora inseparables.

La gente siguió caminando. La cuesta era empinada, pero la Juventud Eterna es inmune a los obstáculos, a la incertidumbre. Ella también era joven, por cierto, pero el peso sobre sus delgados hombros la hacía envejecer. Ella no quería ser vieja aún, pero pensaba que si su destino era ése, no era quién para rebatirlo.

La tierra bajo sus pies se volvía espesa a cada paso, dura e impasible. Ella amaba la Tierra, más que a sí misma. Amaba sus raíces, las ocultas bajo ese escombro oscuro e indeseable. Pero amaba, por sobre todo, su Calidez, esa que brindaba a sus hijos desvalidos por los embates del delirio humano.

Unos pasos más allá el camino daba un vuelco. Desde el recodo Ella observó la hilera fina de hormiguitas, seres humanos hacia la cima de la cuesta. Faltaba poco, imaginó tristemente, para volver a estar sola.

Ese fue, talvez, el misterio que nunca pudo entender. Cómo es posible sentirse tan solo, si tanta gente se encuentra a tu lado.

Definitavamente, la Soledad había sido creación del vientre de la Tierra, como reliquia para ella misma. El delicado peso sobre su espalda a lo largo de los años no eran más que las incontables conversaciones con la Soledad, amiga de alegrías, compañera de torpezas. Si alguna vez alguien dijera que ya no son dos, sino tres en un mismo ser, Ella no tardaría en explicar que la Soledad, el Camino y Ella son uno mismo por unión indisoluble.

De a poco, las Hormiguitas se fueron agolpando a la orilla de la cuesta. No querían caer al precipicio, lógicamente, aunque la lógica en la Humanidad es lo más burdo e impracticable. Aún así formaron un arco en torno a la curva, protegiéndose unos a otros, tomados de las manos y cercándose en torno a los árboles, que se mecían acompasadamente, casi en complicidad: El tiempo se acercaba, y el Mundo no era más que un testigo fidedigno de todo lo que estaba sucediendo.

Ella tenía la misma certeza que todos los hombres que la acompañaron en esa extraña travesía. El fin se acercaba a pasos agigantados. Más gigantes que los que ella alguna vez podría haber dado. El Cielo era el límite, el vestíbulo sombrío que resguardaba los secretos de ese ritual indescifrable, ritual en el que la humanidad entera se había puesto de acuerdo para celebrar.

Una cuenta regresiva desde la corteza terrestre comenzó a susurrarse en el oído de quienes esperaban con brazos abiertos la brisa del Fin. Nadie estaba solo allí, pues todos de una manera u otra se acompañaban, ficticia, cínicamente.

Ella esperó. Sabía esperar, era su principal virtud. Esperó que el abrazo no fuese tan doloroso, que la cuenta regresiva no calara su interior y la hiciera desgarrarse en llanto. Pidió, por primera vez, que la Soledad se hiciera tangible, que sutilmente se desprendiera de su espalda, de sus hombros ya cansados, y viniera en carne y hueso a entregarle el abrazo cándido que le debía desde tiempos remotos.

En segundos el tiempo pareció detenerse. Los ojos abiertos de par en par en los individuos le indicaron que el momento había llegado. Como gotas de rocío las lágrimas asomaron por entre las endijas más recónditas, se deslizaron por las mejillas enternecidas, las manos inquietas comenzaron a moverse: El abrazo había llegado.

Y una vez más, ella estaba sola. Palabras y murmullos circulaban con tanta frecuencia, que en su rostro no se reflejó la más mínima sorpresa. Se sentía en su mundo aparte, con su Soledad y su Tierra, como tantas veces.

martes, septiembre 11

Amado



Podría tocar tus recodos sólo con mi pensamiento. Porque la infamia no logra superar el amor noble que mi henchido corazón siente por ti.

Podría elevar mi canto sin molestar ni turbar tus aguas. Porque tu sendero y tu caudal más allá del camino logran unirse a mi alma compungida.

Podría tomar tus brazos y alzarlos al cielo, rozar el vestíbulo ardiente del que ha creado tus magnificencias. Porque tus manos se sujetan a las mías sin reparo, reclamando a cada minuto lo que de mi boca he declarado.

Podría besar tus montes, inclinar mi oído a tus susurros. Porque sin quererlo, tu suave mano guía mis quimeras y las transforma en fidedignas convicciones.

Podría con mi velo limpiar la sangre derramada sobre tus monturas. Porque mi voz y reclamo son uno solo junto a tu padecimiento.

Podría deliberadamente juntar mi andar con el de tu Hijo, tomar su mano, aferrarla a mis deseos. Porque también es mi Hermano, el que tú has parido bajo las mismas utopías que las de aquel que ha llorado tus lamentos.

Podría comer de tus frutos, deleitarme en ellos. Porque nada me has negado: desde que tengo uso de razón que tu Tierra es mi raíz de esperanza.

Podría beber tu dulce néctar, zumo directo desde tus labios. Porque no habrá nada más certero en mí que tu delicado candor destilando por mis entresijos.

Podría abrazar cálidamente tu cuerpo, tu incesante silueta que por años ha sido mutilada. Porque aunque no pueda abarcarte, daría mi vida gustosa por unirme a ti en polvo y cenizas.

Podría escribirte uno y mil versos, y, sentada en tu roca, leértelos uno a uno. Porque no puedo dejar de pensarte: eres mi inspiración remota e incontrolable.

Porque eres mi Amor...Consumado de días y días; de esclarecidos anhelos y esperanzas.

Mi Tierra…Mi Patria…

Gózate en tu día.




miércoles, agosto 22


Si siento en mi mente Flujos Desconocidos...
De los Rumbos...De mi vida, de mi existencia

del conglomerado de luces que brillan

y encandilan este trozo y faz de Tierra.


Ya creo y siento que no puedo imaginar
la Certeza que va de pie y al lado del camino

pues mi mente no quiere jugar más conmigo
a pesar del tiempo y la fe con que vivo mi Tristeza.

Y así tampoco puedo revivir tu caricia...tu dulce Sol
tan cálido en las noches donde la locura me sigue embriagando

Tan sostén de mi brisa matutina, de la que nos despertó Aquella mañana...

Tan latente en todos mis actos
los inconscientes de la memoria
los lapidados, los castigados y consagrados por Siglos sin descanso.



jueves, agosto 16

...ESTA CANCIÓN...


Me he dado cuenta de que miento.
Siempre he mentido,
siempre he mentido.
He escrito tanta
inútil cosa
sin descubrirme, sin dar conmigo.
No amar en seco,
con tanto dolor,
es quizás la última verdad
que quede en mi interior, bajo mi corazón.
No se si fue que matasté mi fe
en amores sin porvenir,

que no me queda ya
ni un grano de sentir.

(Yo se que a nadie

le interesa

lo de otra gente,
con sus tristezas.)


Esta canción
es más que una canción,
y un pretexto para sufrir
y más que mi vivir

y más que mi sentir.
Esta canción es la necesidad

de agarrarme a la tierra al fin,
de que te veas en mi,
de que me vea en ti.


(Yo sé que hay gente
que me quiere.
Yo sé que hay gente

que no me quiere.)

Silvio Rodríguez


Es más que una representación en este momento...

Es la Vida Misma...


Hoy, por primera vez, quiero desear con palabras bendición a toda la gente tan maravillosa que visita este blog.

Javy*


miércoles, agosto 8


Es extraño cómo hoy no quiero escribir...pero sin embargo acá estoy.

Es sumamente extraño...con la avidez con la que me dedico a leer una y otra vez, las mil y una historias de ellos, los desconocidos...los tan ajenos a mi pequeño e intacto mundo.

Y creo que es aún más, pues sé que sus rostros no son ni serán jamás reconocidos por esta tenue y dócil pupila.

Estoy devorando, con un poco de gula talvez, lo que por años no pude deglutir.

Es extraño, sí, porque hoy no quiero escribir, y, en cambio, sigo acá.