Absurdamente, mis manos juegan con un encendedor inexistente, prendiendo fuego y cenizas de una tarde sin sentido.
viernes, enero 30
Espero, con todas las ansias del mundo, que vientos nuevos se asomen, que las viejas aguas vuelvan a ser cristalinas, que la esencia de millares de flores purifiquen mi aire.
¡Cuántas ganas tengo de comenzar...!
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PD: Hoy hay amor para todos. PD2: Me voy. Talvez vuelva más negra.
No sé, encuentro tan fácil hablarle a la nada, a lo intangible...pero se me hace complicado hablarte a ti, que eres tanto para mí, tan concreto y maravilloso.
Si te digo "te amo" se me revuelve el estómago, porque recuerdo lo doloroso que fue pronunciar esa frase la primera vez. También pienso en ella como el absurdo romántico de los locos enamorados, de esos que se burla la gente, los acaramelados. A veces me pregunto si yo pregonaré ese amor tan trastocado y melancólico.
Entonces me pongo triste. Creo no entender nada de la vida, creo entender que todos entienden más que yo. Los sueños y los anhelos se me escapan veloces, como el vuelo de esa mariposa a la que hace unas noches le dediqué tres palabras. Bueno, la vida parece ser ese cuadro perfecto, con combinación sin sentido y plagada de colores celestiales, donde lo que no confluye mágicamente termina muriendo en soledad.
Pero no me gusta pensar. Me gusta mirarte, tocar tu carita hermosa, escuchar tu risa que son miles de colibríes, agitados y revoltosos.
Sí, me gustas mucho. Me gusta mirarte, me gusta tocarte, me encanta posarme en tu pecho y escuchar ese corazón que late sólo para mí. Y cuando lo pienso así...¡Me causa tanta gracia! Porque no hay dejo de egolatría, es simplemente ese amor del que aún no logro entender.
Y puede que mis palabras sean poco estéticas, poco coherentes, pero...¡qué más da! Si quiero jugarme la esencia con lo que siento, con aquello que me produce mirar esa foto que me observa cómplice cada vez que llego cansada a mi habitación...
Quisiera ser mejor, te lo juro...Pero no sé bien cómo hacerlo. Pero sé amarte, sé mirarte y morir ahí mismo, sé tomar tu mano y besarla, sé tocar tus labios y tener la certeza de que todo el mundo está de nuestro lado.
Bueno, hoy no habrá pensamientos oscuros ni malintencionados...simplemente, dos palabras: los quiero.
Si me apresuré, le doy gracias a Dios...y si lo sienten así como yo, más feliz aún. Creo que este año que recién acaba de partir fue el mejor de mi vida. Y fue gracias a ustedes...
Quiero recorrerla, tragarme su aire, beber sus aguas limpias y cristalinas. Quiero escuchar el sollozo del inquilino inquieto, la bravura del caballo vestido de sudor. Quiero llenar mis pulmones de ventisca sufriente, lamer mis manos de salitre y carbón.
..Tengo mucha pena...no sé muy bien cómo partir... Siento mucha impotencia de no poder decir con claridad esas palabras que rondan mi cabeza y que, por orgullo, no pueden salir. Aunque talvez sea más que orgullo, quizás sea una grieta, un cráter...quizás...
He pensado por más de una hora, y no puedo llegar a una conclusión contundente de cómo pasó. No puedo entender que mierda me quitó las ganas de amar, esa fortaleza de luchar por lo imposible, de dar la mano a la persona ajena. No entiendo qué ni quién me robó las ganas de amar...
Mientras pienso, reconozco que hay sólo una cosa que he mantenido, y es la especial habilidad por dañar a quienes amo. Hoy mismo te dañé, y vi rodar innumerables lágrimas por tus mejillas. No te imaginas lo idiota e inconciente que me veo a mí misma a través del reflejo de tus ojos, cuando ellos se atreven a mirarme...No te imaginas, amor mío, lo inmunda e indeseable que me siento en estos momentos, lo estúpida e inhumana.
Una parte de mí insiste en que ésta no soy yo, y que la parte desastroza se ha empeñado por años en hacerme desaparecer, hasta hoy, que al parecer ha terminado su obra. Bastante magistral te diré, pues ha hecho añicos a la parte dulce y amable...esa mujer que daba todo por unos pocos trozos de amor abatido.
Ya nada queda de esas lágrimas que eran lloradas con amargura y con dolor, esas sonrisas que se esbozaban, asímismo, con templanza y dulzura. Me temo que he perdido la sutil y extraña capacidad de amar, de dar, de entregar, de vivir.
En esta noche me pregunto, desesperada, dónde están cada una de ellas. En esta noche te pregunté, mil y una vez, porqué la vida se escapa en un minuto.En esta noche siento que te amo. Y en esta noche te lo dije, sin vacilación. En esta noche te pedí ayuda. Espero que puedas dármela.
Cansancio...de evitar palabras absurdas y groseras. ...de la lentitud de mis recuerdos. ...de mi cuerpo inerte. ...de mis atolondrados pensamientos. ...de la frustración del porvenir.
Cansada...de no ser ágil y libre...de no saber ocupar mis manos... De tratar, con obstinación, alegrarme por las palabras escritas.