jueves, junio 14

Sortilegio


Apoyado en la muralla y casi perdiéndose en su propia sombra el Viejo se retorció, se irguió y volvió a retorcerse. El Niño sólo podía mirarlo; la luz incandescente no lo dejaba acercarse. Sentía en su cuerpo el dolor, el de su espalda, que lo obligaba a agacharse a ratos, aunque el Anciano no cesaba de repetir que era parte del truco.

-
Acércate…Mírame bien. No temas, no temas pequeño. Todo es parte de la Fuente.

El niño callaba, debajo de la mesa. No podía más que agazaparse y tomar entre sí sus manos cada vez más frías. No había mayor miedo que su propia tentación. Sí, tentación de robarse de una vez por todas esa Luz, que lo afectaba pero atraía en sobremanera, pero que al fin y al cabo era su Luz, la que buscó en cada ciudad, en cada recodo.

-No me acercaré.

-No seas ingenuo, niño. No querrás ver lo que no tienes. La luz es mía, es parte de mi acto. Ve mi sombra, obsérvala, átala a tus sueños, si es que aún quieres sobrevivir.


[Fragmento “Niño del Sortilegio” ]

domingo, mayo 13

Es


Ya cae en necesidad, no lo puedo describir de otra manera. Es absorción pura, discreta, que se mueve sigilosamente en los suburbios de la mente. No me atrevo a determinar ( a veces ) que tiende a desaparecer...Pero prefiero creer que no da abasto, no es que desaparezca: simplemente no puede estar a la luz por completo.
Quiero hacerlo a diario, en mis ratos libres, en mis momentos de mayor ocupación, en mis horas extensas de alegrías, en la alegoría del sufrimiento. Quiero explayarme...pero me temo a mi misma, a la cordialidad de mis palabras, a lo extenso de mis sentimientos, a mis perfectos y absolutos secretos.

No puedo dejar de temerme...

martes, marzo 20

Historias


Vivo pensando cómo crear una historia. Desfilan muchas por mi cabeza, no lo niego, pero ellas son tan parte de mí que no alcanzo a diferenciar si son simples historias o hechos de mi realidad.
A veces quisiera no pensarlas, sino hacerlas, entretejerlas con avidez y parsimonia.
A veces se me escapan de la mente y corren hasta perderse, a veces se encierran y aferran de tal manera que siento sus garras dentro de mí...como si cobraran vida.
A veces quisiera imaginar algo más bello. A veces me quejo en mis soledades de lo tonto que imagino.

A veces

A veces

miércoles, marzo 14

La Carta


Ahí está. Aguardando, esperando el momento oportuno, en destierro para en cualquier instante ocultarse bajo las sombras.

Ahí está...mis ojos no dejan de observarla...mi mente no deja de pensarla y de pensarte.

Grito. Pero nadie me oye...no me es extraño. Estoy sola y pienso el porqué, el cuándo y el cómo...No quise hacerlo y tú tampoco...te necesito, pero daría mi vida por no volver a verte.

Esto es tan intenso que me quema, tus recuerdos y lo plasmado en ese papel...

Creo que en ella me dí a entender mejor...pero nunca llegará a tus oídos ni a tus manos...



La vuelvo a enterrar.

martes, febrero 27

Vivir para contarla



"La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo recuerda para contarla"

Es suficiente y no lo es. Sí, me refiero a lo que he vivido. Suficiente en el sentir...escaso en el querer.

Sí, puede que tengas razón, queda mucho por recorrer. Pero en el momento en que atesoré estas palabras comprendí que mi vida es mucho, que se eleva y llega donde aún no he llegado en la conciencia...

Imagino a García Márquez cuestionando estas mismas palabras que brotaron de su pluma, imagino que vertiginosamente pasan imágenes, existencias, recuerdos, reproches. Hoy nadie se cuestiona cuánto vale su vida...simplemente queda en la memoria por lo que es.

Quiero vivir para contarlo, sabes?...Quiero, y con esto mi querer se prolonga para seguir viviendo...