
.. Tengo mucha pena...no sé muy bien cómo partir...
Siento mucha impotencia de no poder decir con claridad esas palabras que rondan mi cabeza y que, por orgullo, no pueden salir. Aunque talvez sea más que orgullo, quizás sea una grieta, un cráter...quizás...
He pensado por más de una hora, y no puedo llegar a una conclusión contundente de cómo pasó. No puedo entender que mierda me quitó las ganas de amar, esa fortaleza de luchar por lo imposible, de dar la mano a la persona ajena. No entiendo qué ni quién me robó las ganas de amar...
Mientras pienso, reconozco que hay sólo una cosa que he mantenido, y es la especial habilidad por dañar a quienes amo. Hoy mismo te dañé, y vi rodar innumerables lágrimas por tus mejillas. No te imaginas lo idiota e inconciente que me veo a mí misma a través del reflejo de tus ojos, cuando ellos se atreven a mirarme...No te imaginas, amor mío, lo inmunda e indeseable que me siento en estos momentos, lo estúpida e inhumana.
Una parte de mí insiste en que ésta no soy yo, y que la parte desastroza se ha empeñado por años en hacerme desaparecer, hasta hoy, que al parecer ha terminado su obra. Bastante magistral te diré, pues ha hecho añicos a la parte dulce y amable...esa mujer que daba todo por unos pocos trozos de amor abatido.
Ya nada queda de esas lágrimas que eran lloradas con amargura y con dolor, esas sonrisas que se esbozaban, asímismo, con templanza y dulzura. Me temo que he perdido la sutil y extraña capacidad de amar, de dar, de entregar, de vivir.
En esta noche me pregunto, desesperada, dónde están cada una de ellas.
En esta noche te pregunté, mil y una vez, porqué la vida se escapa en un minuto. En esta noche siento que te amo. Y en esta noche te lo dije, sin vacilación.
En esta noche te pedí ayuda. Espero que puedas dármela.
*